
La artista se emocionó en varias ocasiones ante lo especial de la cita y la respuesta del público, que la arropó desde el principio
Valeria Castro retomó en Vigo la gira de presentación de su álbum ‘el cuerpo después de todo’. Por salud mental anunció a mediados de octubre un parón y aplazó varios conciertos. Este lunes 8 de diciembre el Auditorio Mar de Vigo acogió el regreso de la artista canaria. Fue una noche de muchas emociones y de confesiones.
Se apagaron las luces de manera progresiva y se hizo el silencio en el recinto. Entre aplausos entró la banda que acompaña en directo a Valeria Castro. Con ‘la soledad‘ dieron la bienvenida a los asistentes. «No se imaginan lo feliz que me hace estar en este escenario hoy. Gracias por esperarme», reconocía. También pidió perdón y lamentó que hubiese gente que no pudo acudir por el cambio de fecha.
Emociones a flor de piel
Este concierto en Vigo era especial al suponer su regreso a los escenarios. A Valeria Castro se la vio cómoda en el escenario y se sinceró con el público. «El mayor miedo era que, teniendo que poner por delante a esta persona que les canta, dejara la gente de querer escucharme», confesó sobre su parón. Destacó la importancia de cuidar la salud mental y «escuchar al cuerpo antes que nada».
Tras abrirse con el público, interpretó ‘el cuerpo después de todo’, que da título a su último disco. Al acabar se emocionó al recibir un largo aplauso. Incluso consiguió que los asistentes se pusieran en pie.
Volvió a emocionarse tras tocar ‘devota‘ ella sola con la guitarra como percusión. Fue uno de los momentos más destacados y con los que sorprendió. También se emocionó tras interpretar ‘Guerrera‘ a guitarra y voz. Se la dedicó a su madre, que estaba entre el público, y acabó cantando sin micrófono al borde del escenario.

Público tímido
Los asistentes se mostraron tímidos a la hora de participar. Prefirieron escuchar con atención que cantar. Disfrutaron de momentos íntimos como el inicio de ‘Culpa’ con Valeria Castro sola a la guitarra y el final de ‘Cuídate’ a capela.
Dieron palmas en temas como ‘tiene que ser más fácil‘ y ‘Hoxe, mañá e sempre’, colaboración con Tanxugueiras. A falta de las gallegas, Valeria Castro se atrevió con la parte en gallego y la acompañaron María de la Flor y Meritxell Neddermann.
Poco a poco los asistentes se fueron implicando, motivados por la artista. Valeria Castro les pidió que hicieran los coros en ‘debe ser’. Incluso hizo un breve ensayo a guitarra y voz para comprobar que se lo sabían. En ‘La corriente’ les puso el micrófono para que cantaran.
Para agradecer la respuesta del público en ‘sobra decirte’ bajó del escenario. Se paseó entre las primeras filas de uno de los laterales lo que le permitió el cable del micrófono. Los asistentes cantaron y dieron palmas.
Del intimismo a la despedida a ritmo de cumbia
Tras interpretar ‘sobra decirte’ Valeria Castro y su banda abandonaron el escenario. No tardaron en salir para la recta final del concierto. Con el sonido del clarinete dándole paso, la artista abrió esta última parte del recital con ‘dentro‘.
La canaria reivindicó sus orígenes y presumió de tierra al presentar ‘la raíz‘. Los asistentes la acompañaron con palmas y se animaron a cantar. Valeria Castro les dio protagonismo al dejarles solos.
«Ha sido un sueño estar esta noche aquí», confesó en su despedida. Animó al público a ponerse en pie y disfrutar de la última canción. A ritmo de cumbia puso a bailar y dar palmas a los asistentes con ‘sentimentalmente’. Una despedida animada para un concierto íntimo y especial.

